Webb ubica el estallido rápido de radio más distante conocido en una galaxia enana

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NASA, ESA, CSA, Northrop Grumman. Representación artística de archivo de 2017; no es una fotografía en órbita ni muestra la observación científica de la noticia. Tamaño y formato optimizados para web. Fuente.

El telescopio espacial James Webb permitió identificar la galaxia de origen del estallido rápido de radio más distante conocido, FRB 20240304B. El resultado, publicado el 8 de octubre en Science y divulgado por NASA, sitúa la emisión cuando el universo tenía aproximadamente 3 mil millones de años. La sorpresa no fue solo su lejanía: la señal salió de una galaxia enana que estaba formando estrellas activamente, un entorno que aporta pistas sobre qué pudo producirla.

Una detección de 2024, una distancia confirmada ahora

Los estallidos rápidos de radio, conocidos como FRB por sus siglas en inglés, son emisiones que duran apenas milisegundos. Se descubrieron por primera vez en 2007 y su origen sigue sin resolverse, en parte porque la mayoría se observa una sola vez. En este caso, el proyecto MeerTRAP detectó la señal con el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, el 4 de marzo de 2024; el nuevo resultado corresponde al estudio de su galaxia anfitriona.

Los datos de radio ya apuntaban a una distancia extrema y permitían ubicar con precisión la señal en el cielo. Sin embargo, los mayores telescopios terrestres no distinguían una galaxia en esa posición. Webb resolvió esa parte con dos instrumentos: NIRCam detectó la anfitriona en infrarrojo y NIRSpec midió su corrimiento al rojo, de 2.148, con el que el equipo pudo establecer la época cósmica de la emisión.

La referencia a 3 mil millones de años describe la edad del universo cuando ocurrió el estallido, no el tiempo que la señal tardó en llegar a la Tierra. Space.com explica que viajó durante alrededor de 11 mil millones de años. Esa separación entre la época de emisión y el recorrido permite entender qué observaron los astrónomos: una señal antigua y la galaxia que la produjo en una etapa temprana de la historia cósmica.

Una galaxia pequeña favorece la hipótesis del magnetar

Según NASA, la galaxia resultó mil veces menos masiva de lo que el equipo esperaba. Esto la distingue de la mayoría de las anfitrionas de FRB conocidas, que suelen ser galaxias masivas con formación estelar. Su actividad sugiere que la mayor parte de sus estrellas pudo haberse formado en apenas 30 millones de años, durante el periodo en que la formación de estrellas alcanzó su máximo en el universo.

Ese entorno ayuda a comparar dos posibles explicaciones. Una propone la fusión de dos estrellas de neutrones, cuyo acercamiento hasta colisionar puede tomar miles de millones de años. Otra plantea un magnetar joven: una estrella de neutrones con un campo magnético intenso, surgida tras una supernova, capaz de producir un estallido sin una espera tan larga. Manisha Caleb, autora principal, considera muy improbable la fusión para este caso; la evidencia favorece la segunda posibilidad, pero no confirma el mecanismo.

La señal también permite rastrear materia entre galaxias

El hallazgo sirve para algo más que estudiar el objeto emisor. Al atravesar materia entre galaxias, la señal de radio conserva información sobre su recorrido. El equipo identificó huellas de dos estructuras: un cúmulo de galaxias antes desconocido, con corrimiento al rojo de 0.3, y el cúmulo de Virgo, situado a unos 54 millones de años luz de la Tierra. Así, una emisión brevísima puede ayudar a estudiar material difícil de observar directamente.

El siguiente paso será ampliar la muestra de señales lejanas y caracterizar sus galaxias. Los investigadores estiman que MeerKAT podría detectar y localizar varios FRB por año con corrimiento al rojo superior a 1; es una proyección, no una cantidad ya observada. La combinación demostrada aquí asigna tareas distintas a cada observatorio: el radiotelescopio encuentra el estallido y Webb permite estudiar una anfitriona demasiado tenue para los grandes telescopios terrestres.