Una carretera que repone energía mientras el vehículo avanza cambia la pregunta de la movilidad eléctrica: además de dónde estacionarse para cargar, importa qué infraestructura hay bajo las ruedas. Honda R&D, Taisei y Taisei Rotec anunciaron el 5 de octubre un proyecto de transferencia inalámbrica de energía en movimiento, con pruebas en Japón previstas para el año fiscal que comienza en abril de 2027.
La tecnología conecta una alimentación eléctrica terrestre con equipos transmisores integrados en la vía y un receptor instalado en el vehículo. El objetivo de las pruebas incluye validar una transferencia de 150 kW. Esa potencia debe leerse como una meta del programa, no como un resultado comercial demostrado ni una capacidad disponible para cualquier automóvil.
El reto no termina al encender una bobina
El proyecto presta atención a vehículos logísticos pesados y a la resistencia del pavimento. La carretera debe soportar tráfico y clima además de transmitir energía. También hay que evaluar fugas electromagnéticas y funcionamiento del conjunto. Una demostración breve sobre una pista controlada no responde por sí sola cómo se mantendría una ruta utilizada durante años.
La diferencia entre potencia y energía resulta clave para entender la propuesta. Como ejemplo puramente matemático, recibir 150 kW durante un minuto equivaldría a 2.5 kWh antes de pérdidas. No significa que la prueba vaya a entregar exactamente esa cantidad: velocidad, longitud electrificada y tiempo sobre el transmisor determinan cuánto podría recibir cada vehículo.
Dónde podría aportar valor
Como análisis, una ruta repetitiva permite estudiar mejor el aprovechamiento de una inversión fija que una red de viajes completamente dispersa. Pero eso no demuestra todavía que instalar equipos bajo el pavimento sea más barato que usar cargadores convencionales. Hay que sumar obra, conexión eléctrica, mantenimiento, compatibilidad y disponibilidad del tramo.
El anuncio no contempla una instalación comercial mexicana. Para México, la noticia sirve para seguir una alternativa de electrificación del transporte y conocer qué evidencias faltan: energía realmente entregada, eficiencia, durabilidad y costo por kilómetro de infraestructura. Si esas cifras se publican, permitirán comparar opciones. Por ahora, la novedad es el programa de validación y su enfoque industrial; presentar una carretera que ya resuelve la autonomía de todos los eléctricos sería adelantarse a los resultados.