3I/ATLAS pudo perder metros de superficie por el calor del Sol

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International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/B. Bolin Image Processing: J. Miller & M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab), T.A. Rector (University of Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), M. Zamani (NSF NOIRLab) / Wikimedia Commons. CC BY 4.0. Foto de archivo; no representa el evento actual. · Fuente · Licencia

El paso de 3I/ATLAS cerca del Sol pudo quitarle varios metros de superficie y dejar accesibles capas menos modificadas durante su recorrido interestelar. Un estudio calcula una erosión equivalente a entre 1.7 y 5.2 metros por la pérdida de gas; al incorporar el polvo, algunos escenarios superan los 10 metros. La diferencia importa para interpretar cuánto de su química conserva señales de otro sistema planetario.

Descubierto en julio de 2025, 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar detectado. Aunque ofrece una oportunidad para estudiar materiales de fuera del sistema solar, su superficie no necesariamente conserva intacta su composición original: las partículas energéticas encontradas en el espacio pudieron transformar sus capas exteriores.

Para estimar cuánto material retiró el calentamiento solar, Tessa Frincke y Darryl Seligman, de la Universidad Estatal de Míchigan, analizaron mediciones publicadas de los gases liberados antes y después del máximo acercamiento al Sol. Su trabajo, aceptado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, estima una pérdida de entre 18 mil millones y 58 mil millones de kilogramos de gas, sobre todo agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono.

Cuánto cambia el cálculo al incluir polvo

El gas no fue el único material que pudo desprenderse. Si la masa de polvo expulsada igualó a la del gas, el desgaste calculado sería de 3.4 a 10.5 metros. Con una masa de polvo cuatro veces mayor, subiría a entre 8.6 y 26.7 metros. Estas cifras describen posibilidades del modelo, no profundidades observadas directamente.

La conversión de masa perdida a espesor supone un núcleo esférico de 1.3 kilómetros de radio inicial y una densidad típica de los cometas del sistema solar. También distribuye la erosión por igual sobre toda la superficie, por lo que no determina cuánto se desgastó cada región.

Otra variable es la duración de la actividad: los rangos más prudentes consideran solo periodos observados; los más amplios extrapolan la liberación de gases a intervalos sin mediciones. Además, la proporción entre polvo y gas pudo variar durante el recorrido.

Un modelo anterior ubicó la capa alterada por radiación a unos 15 a 20 metros de profundidad. Algunos escenarios con polvo alcanzarían ese nivel, pero no prueban que se haya expuesto material intacto. Los cambios químicos también podrían deberse a hielos distribuidos de manera desigual. Comparar los gases liberados en distintas etapas ayudará a distinguir las señales de su origen de las transformaciones sufridas durante el viaje.

Imagen: El cometa interestelar 3I/ATLAS en una imagen de archivo captada el 12 de diciembre de 2025.

Por Equipo evovo